Cartas a Basilio VII

Querido Basilio:

¿Qué tal te va por el vecindario? El otro día pasé a verte y parecían regalar té con pastas por tu corrala, las colas eran enormes. No sé por qué los artistas os alojais en un sitio tan concurrido, algún día me lo explicaras.

Está visto que se venden caras las visitas a tu casa, pero yo soy paciente y aprovecho para armar poco a poco nuestra mesa. Si anteriormente se sentó en ella algo Nietzscheniano, ahora, sin pretender apagar su arrojo, debiera alejarme de su arrogancia encarando las carencias y admitiendo lo que no sé (de lo que sé no puedo seguir bebiendo)

Entiendo cada vez más la necesidad de contexto, historia, estética (término muy equívoco), experiencia práctica y sobre todo de sensibilidad, para poder aprehender una obra, para poder prescindir del habla, para saber el silencio que (te) dejan. No en vano dicen que las palabras acallan el silencio, en arte las palabras acallan la plástica.

Por ejemplo, Julio Romero de Torres, Valle-Inclaán… la generación del 98, una reacción cultural a la crisis derivada de la Guera de Cuba, de su pérdida, siendo el arte otra forma ¿no política? De afrontar(la)¿el qué?. Son en cierto modo una pre-vanguardia, o al menos viven y beben algo del color plano del orientalismo, así como de la luz mediterránea de Tanger, crisol de culturas, negocios e intrigas, y viaje turístico de moda para las clases acomodadas de XIX.

¿Y qué sé yo de esto? Nada en absoluto, apenas “Casablanca” y el submundo de persecuciones Ario-semitas en los zocos y cafés de tierra secada al sol.

Y hablando de pre-vanguardias, no se me escapa que hablo de la generación del 98, a final-finales del XIX y apenas unos años después , muy pocos, tenemos ya las primeras manifestaciones de vanguardismo en Paris… (yo ahí lo dejo)

E hilando vanguardias, tampoco se nada sobre las que se han olvidado en el interior peninsular, pienso en Javier Fernandez de Molina, también en José Antonio Cáceres, por citar dos. Hay en ellos un paisaje sencillo, simplificado, y de ése modo muy-mucho* representado…

¿Qué hay de sus conexiones generacionales?¿las hay?

Una carencia más que manifiesto… diría que responden, nuevamente, a una época de cambio, momento de ruptura, en parte por transiciones(varias) a las democracias, que marcan de un modo más o menos patente la trayectoria de un artista o creador. Diría que aquí, en el interior, son más individualistas, aislados, ahondando en algo interno que en estos dos ejemplos quizá salte del “expresión propia de la época” directamente a la “expresión de lo que es propio del arte”, a lo que tú dices que “como elemento principal del arte, no conoce ni el espacio ni el tiempo”

En fin ¿qué se yo de esto? Nada en realidad. Estas y “algunas otras” son dudas ante las que uno se siente pequeño, y debe admitirla, la duda digo, su desconocimiento, para salir airoso, lo que luego se haga con la certeza recién adquirida ya… es cosa de cada uno

Te dejo, amigo, espero el día en que nos veamos, mientras tanto, pásate por la habitación de Rothko, aún a pesar de su grandeza, está tan sólo en su departamento…

Urtzi canto

Bilbao a 5 de enero de 2021

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